Capítol
4
En
este mundo no existen las coincidencias,
solamente existe lo inevitable.
Las coincidencias son simplemente los artificios del universo para que cada
uno cumpla su propio destino.
Arika se adaptó fácilmente a vivir con Kaiba y Mokuba. Después de 15 minuots de negociación (Kaiba tiene un notable poder de negociación) acordaron que cada tercer día, Arika se encargaría de la comida y entre los tres harían la limpieza cuando fuera necesario.
Llevaban una vida notablemente tranquila a excepción de que Akira los visitaba diario con todos los desastres que esto representaba, es decir, como Kaiba puso una puerta más firme, Akira resolvió entrar quebrando una ventana cada vez con una puntería impresionante para darle a Kaiba en la cara con los pies por lo que este tenía que lavarse la cara media hora para quitarse la marca de las botas de la chica. El castaño llegó incluso a pensar en poner ventanas de fierro pero al final no lo hizo porque lo consideró inútil.
Domingo, Arika llevaba tres día viviendo en la mansión Kaiba y le tocaba a ella preparar la comida ese día por lo tanto a las 7 de la mañana...
-¡¡KAIBAAAAAAAA!- la chica entró “volando” por una ventana, obviamente la quebró, y de paso le dio una patada a Kaiba en la cara.
-¿Cuándo será el día en que no rompas algo cuando vienes?- se quejó este frotándose la cara
-Es más divertido cuando uno no entra por la puerta- comentó ella sacudiéndose el polvo de la caída
El joven, que comenzaba a acostumbrarse a la actitud de Akira, la ignoró y se fue a su propia oficina donde por suerte, ella no descubría aún cómo entrar. Y es que, además de las tres cerraduras de la puerta, contaba con identificador de voz, retina y huella dactilar.
-Oye hermanita... tengo hambre...- sonrió Akira
-En un minuto estará lista. Y por cierto, tienes que dejar de romper los vidrios cuando vienes. Va a llegar el día en que Seto no te deje entrar- replicó Arika desde la cocina
-YO decido si entro o no. Y además ¿desde cuando te llevas tan... personal con Kaiba?-
-¿A qué te refieres?-
-¿Desde cuando le dices por su nombre de pila?-
-Ah... bueno... verás...- la chica se sonrojó notablemente
-En fin, apúrate que tengo hambre. Voy a golpear a Kaiba por tenerte como esclava en la cocina-
-¡Akira!- Moukba venía bajando por las escaleras, despierto por culpa del escándalo que Akira solía provocar con su llegada
-¡Hola Mokuba!- saludó la chica sonriente
-Ah, buenos días Ari-
-Bueno días. En un momento estará listo el desayuno-
-¡Qué bien!-
En unos diez minutos, Arika llamó a Kaiba para desayunar y se sentaron todos a la mesa. No era una cosa muy... magnífica el desayuno. Sencillamente un pan francés y un omelette
-¡Está muy bueno Ari!- exclamó Mokuba sonriente
-¿Qué esperabas? No por nada es la cocinera oficial del campamento- sonrió su hermana
-¿Qué campamento?-
-Es decir, el grupo de arqueólogos con los que trabajamos. Además de nosotras dos está Bill, Umi, Raksha y Khufukhaf-
-Lo mejor de lo mejor- añadió Akira –Excepto por Bill... por su culpa siempre nos perdemos-
-Pero no por eso deja de ser un profesional-
-A mi me gustaría mucho conocer Egipto. Es uno de mis grandes sueños...- suspiró Mokuba ilusionado
-No te preocupes. En Navidad te llevamos-
-¡¿Si! ¡Wow! ¡Sería maravilloso!-
-¿Con el permiso de quién?- lo cortó Kaiba
-¡No seas aguafiestas Kaiba!- le reclamó al pelinaranja
-Por favor hermano-
-Lo pensaré...- contestó él secamente –Por cierto, Ari, te quedó bien-
-¿D-de verdad te gustó?-
Él asintió con calma mientras llevaba su plato a la cocina
-¡Oye! ¡Al menos espera a que los demás terminemos!- le reclamó Akira mirándolo con desprecio
-Tengo trabajo- replicó el joven fríamente y se dirigió a su oficina
-Akira, por favor no lo trates así. Seto se vio muy amable al permitirme quedar en su casa y tolerar que la destruyas cada vez que vienes-
-En serio ya cásate.- se quejó la pelinaranja dándose un golpe en la frente con la palma de su mano y deslizándola hasta su barbilla como expresión de hastío
-¿Eh?-
-Hablas de Kaiba como si fuera un santo. Yo digo... que te gusta-
Arika se puso totalmente pálida -¡¡¡NO NO DIGAS ESOOOOOOOO!- exclamó extendiendo los brazos hacia su hermana como señal de alejamiento –Te va a oír- susurró francamente apenada
-¡¿Entonces sé te gusta!-
La joven pelirroja comenzó a tomar color hasta que entre su rostro y su cabello no se notaba una frontera –No se lo digas, te lo suplico- susurró bajando la voz aún más
-Órale. ¿Te gusta Seto?- se sorprendió Mokuba
Ella asintió dándose por vencida
-Pues díselo-
-¡¡¡NO CÓMO CREES!- exclamó sin medir el volumen de su voz -¿Qué pensaría él... si nos acabamos de conocer?- bajó la voz hasta que fue casi inaudible
-Cómo quieras... pero no me quedaré con los brazos cruzados- sonrió astutamente la mayor
El resto del día... fue una locura 100 porciento. Kaiba intentó encerrarse en su oficina, pero cada vez que lo hacía, Akira hacía un destrozo para obligarlo a salir. Al final el joven resolvió quedarse en la sala después de cuatro intentos de escapar. Se tardó dos horas recogiendo los pedazos de jarrones y se juró a sí mismo que las cosas de valor las guardaría en adelante, en una caja fuerte o algo parecido para que Akira no los hiciera pedazos.
Lo peor fue la hora de la comida. Akira y Mokuba empezaron una guerra de comida que terminó como sigue:
Akira no se ensució. Hemos puesto a los mejores investigadores a estudiar este extraño acontecimiento y aún no encontramos una respuesta. Probablemente es uno de los misterios que la humanidad jamás conocerá
Mokuba acabó con la ropa llena de aderezo y pedazos de albóndiga, nada irreparable a excepción de su chaleco que quedó lleno de una sustancia que al parecer era agua de jamaica y jamás se quitó la mancha.
Arika no recibió ningún ataque pero se arruinó la blusa cuando una albóndiga derramó su vaso de jugo.
Kaiba... terminó echo una estatua de puré de papas y albóndigas. Se levantó de la mesa furioso y quitándose los residuos de comida en el camino al baño en el que se encerró azotando la puerta.
-¡¡Akira!- Ari se veía notablemente molesta
-Hummm... tal vez me pasé un poquito- nótese que no hay nada más lejano al arrepentimiento que la respuesta de Akira
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“Ah... dios mío qué hice para merecerme esto... ah ya sé... la dejé vivir en mi casa... ¿en qué estaba pensando?... Ese es el problema Seto... no estaba pensando... pero es tan raro... aún sabiendo que... si Ari estaba aquí... esa demente la seguiría... le ofrecí quedarse... por alguna razón... algo... no cuadra conmigo últimamente... desde que la conocí... mi vida se ha vuelto una locura... y aún así... me aferro a tenerla cerca... debe ser exceso de trabajo... sí eso debe ser...” en esto pensaba el dueño de Kaiba Corp mientras batallaba por lavarse la salsa de las albóndigas del cabello
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Akira se fue a su casa y Mokuba a su cuarto a jugar videojuegos. Arika se quedó en la sala limpiando el desorden y mirando constantemente a la puerta del baño. Pasó una hora y nada... fue hasta una hora y veinte minutos que Kaiba salió de la ducha y se llevó una gran sorpresa al ver que todo estaba inmaculadamente limpio.
-¿Ari?- la verdad, no esperaba respuesta, sólo la llamó por impulso
-Ah... Seto yo... lo lamento-
-No tienes que disculparte. La maniática es otra-
-Sí pero...-
-¿Fuiste tú la que limpió este desastre?-
Ella asintió levemente sonrojada
-No tenías que hacerlo. Me iba a encargar yo mismo de eso-
-Es que... bueno... me parecía que era muy injusto para ti porque... este... pues... ya sabes...-
-¿Qué? Lo del desastre en el que terminó mi cabello no... bueno sí me molesta pero eso no significa que tuvieras que limpiar... pero ya qué. La próxima me dejas ayudarte al menos. Si no la momia va a pensar que te trato como a una criada-
-¿La... momia?-
-Cosas mías. Bueno voy a trabajar sabes que tienes total libertad mientras no rompas nada-
-Sí no te preocupes-
-Otra cosa... no te había preguntado si te molestaba que te dijera Ari- /NA Ari significa hormiga en japonés/
-No para nada. Así me dicen mis amigos- sonrió ella tímidamente
-Entonces así quedamos. Te veo al rato-
La chica se le quedó mirando embobada mientras se iba “Sus ojos... su cabello... su sonrisa... su voz... su mirada... su forma de hablar... de caminar... su cuerpo... mientras más lo veo... siento que me gusta más...” pensó
X-X-X-X-X-X Al día siguiente X-X-X-X-X-X
Arika se despertó con un sonido como de campanas.
-El despertador... musitó de mala gana estirando la mano para apagarlo pero sólo consiguió tirarlo al piso. Se levantó soñolienta y se agachó a recogerlo. Miró la hora
-Las 7:15... ¡¿Las 7:15! ¡¡No llegaré a la escuela!- exclamó muy agitada. Se levantó de volada, se vistió y bajó las escaleras atropelladamente donde encontró a Kaiba, ya con el uniforme, y a Mokuba desayunando tranquilamente
-Buenos días Ari- saludó Mokuba alegremente
-¿Cuál es la prisa? Todavía tenemos 15 minutos antes de que nos cierren la puerta de la escuela-
-¡No vamos a llegar!-
-Está cerca, no hacemos nada de tiempo de aquí a allá. No te preocupes. Come algo cuando menos- /NA Ari -100 porciento histérik Kaiba-100 porciento relax/
La chica se sentó a la mesa algo nerviosa. En dos minutos se comió dos rebanadas de pan y un vaso de leche.
-¿Podemos irnos ya?-
Kaiba alzó una ceja y sonrió -¿Qué tanto te tardabas para llegar a la escuela en Egipto?- los dos jóvenes se despidieron de Mokuba mientras se dirigían a la puerta
-40 minutos- replicó ella ras recuperar el aliento
-Aquí hacemos 5 minutos créeme. A menos que prefieras ir caminando- el joven se aproximó a un auto color negro y abrió la puerta trasera para que la chica pudiera subirse.
Ella dudó unos instantes pero al final accedió. El castaño se colocó en el puesto del conductor y arrancó
“Lo más interesante...” pensó con una sonrisa “será lo que dirán los demás cuando nos vean llegar juntos a la escuela”
CONTINUARÁ