Capítol 6

En este mundo no existen las coincidencias,
solamente existe lo inevitable.


Las coincidencias son simplemente los artificios del universo para que cada uno cumpla su propio destino.

 

-¿Nagasaki?- Yugi miraba incrédulo a su compañera de escuela. Le parecía increíble que fuera ella la que había rentado la habitación. Eso significaba que tendría que vivir con ella y la verdad... la impresión que le había dado en la escuela había resultado francamente... diferente.

-¿Ya se conocían? Yugi ella es Akira Nagasaki, ella rentó la habitación de arriba. Él es mi nieto Yugi- hizo las presentaciones el señor Motou

-No es necesario hacer las presentaciones señor Motou. Yugi y yo estamos en la misma clase- explicó sonriente la joven arqueóloga dejando en el suelo unas tres cajas que venía cargando –Ahora ¿dónde dejaremos este desastre?- preguntó mirando el montón de cajas polvorosas que cubrían la sala de la casa Motou

-No se preocupe, en un rato más Yugi me ayudará a ponerlas en el sótano no es necesario que se moleste- aseguró el anciano

-No es molestia. Les ayudaré a bajarlas todas. De hecho, sugeriría que usted descansara, señor Motou, Yugi y yo podemos encargarnos de esto ¿verdad?- la chica volvió a alzar la pila de cajas que llevaba y se encaminó hacia el comedor –Jeje, disculpen... ¿cómo llego al sótano?- preguntó apenada

Los dos Motou señalaron una escalera al fondo de la sala con sendas gotas de sudor en la frente. Yugi alzó una caja especialmente grande y siguió a la chica hasta el sótano.

-Qué casualidad que vayamos a vivir bajo el mismo techo ¿no?- comentó animadamente Akira dejado las cajas en un rincón –Creo que me voy a divertir mucho aquí en Japón- añadió con una sonrisa maligna

-Según entiendo... vienes de Egipto ¿No?-

Ella asintió ayudándole al chico con la enorme caja que llevaba –Alguien de tu estatura no debería llevar cosas tan pesadas- bromeó

-Y... ¿naciste ahí?-

-Nop. Mis abuelos eran japoneses, durante la Segunda Guerra se mudaron a Estados Unidos y ahí nació mi padre. Conoció a mi madre y todo lo que esto conlleva, Ari y yo nacimos allá pero por los orígenes de mis abuelos y eso nos pusieron nombre japoneses. A los 10 años hubo un... conflicto con mis padres y Ari y yo nos fuimos a Egipto con nuestro hermano mayor, Bill y ahí vivimos desde entonces. Nos dedicamos a la arqueología desde hace 7 años- explicó la chica subiendo nuevamente las escaleras

-Nagasaki... Nagasaki... Nagasaki... me suena de algún lado...- musitó Yugi pensativo

-Arqueóloga, egiptóloga, calidad de exportación, primera clase- explicó la chica burlonamente bajando nuevamente con 2 enormes cajas

-¡Wow! Cuidado, te puedes caer, déjame ayudarte, esas cajas son muy pesadas- ofreció Yugi cuando la chica estuvo a punto de atropellarlo en las escaleras

-Tranquilo, no pesa nada. No soy tan debilucha como parezco- aseguró la chica –pero quítate de en medio para que no te aplaste con esto- ella le dedicó una sonrisa muy dulce

Por alguna razón, Yugi sintió que se le aceleraba el corazón pero luego volvió a subir por más cajas.

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En cuanto llegaron a la mansión Kaiba, Seto ayudó a Arika a subir a su habitación y mandó llamar al médico para que revisara sus heridas, que por fortuna fueron superficiales.

-¿Segura que estás bien?- volvió a preguntar Kaiba por milésima vez antes de abandonar la habitación. Cabe mencionar que llevaba como media hora parado en el umbral de la puerta pero siempre que ponía un pie afuera, lo regresaba y volvía a preguntarle a Arika si se encontraba bien

-Sí, estoy bien, no te preocupes, sólo necesito descansar- sonrió ella por milésima vez.

De nuevo, Kaiba ya estaba con un pie afuera cuando... -¿No necesitas nada?- preguntó repentinamente

La pelirroja no pudo reprimir una tímida risita, captando la atención del castaño -¿De qué te ríes?- preguntó este extrañado

-Jajaja es que... lo siento... pero llevas como media hora ahí parado... preguntándome si estoy bien. Jajaja van como mil veces que te respondo que sí y sigues preguntando jajaja. Disculpa sé que no debería reírme- explicó ella entre risas pero tuvo que parar porque le volvió a doler el estómago.

-No está bien. Tienes razón, supongo que me estoy preocupando demasiado. Mejor te dejo descansar. Si quieres puedes faltar a la escuela mañana, yo te disculparé con los maestros-

-Gracias, estoy segura de que me sentiré mucho mejor mañana, no te preocupes, no estoy tan mal como para faltar a clases- aseguró ella sonriente.

Finalmente, el CEO salió del cuarto cerrando la puerta tras de sí y suspiró hondamente.

-Yo digo que te gusta Ari- le interrumpió Mokuba sonriendo pícaramente. Este acababa de llegar de la escuela después de sus clases de futbol. El menor de los Kaiba era llevado y recogido de la escuela por el chofer de la limusina.

-¿Otra vez con eso Mokuba? No estoy de humor para tus chistes- le reprochó el castaño fastidiado

-Nunca estás de humor hermano... -

-Hoy más que nunca. Le pegaron a Ari en la escuela por culpa mía- el mayor se cubrió la cara con una mano, verdaderamente apenado

El niño abrió mucho los ojos -¡¿Cómo que le pegaron! ¡¿Quién! ¡¿Porqué!- exclamó el niño entre la rabia y la preocupación –¿Ari está bien? ¿Quién fue el que le pegó? Nada más pónmelo enfrente y yo le enseñaré a no meterse con mi cuñada- el pelinegro se puso en posición como si estuviera boxeando

Su hermano no pudo evitar reírse un poco por ese comportamiento –No te preocupes, Ari está bien. Por fortuna no alcanzaron a hacerle gran daño-

-¿Pero quién fue?-

-Askaura, Kinoshita y Minagawa-

-¿Las del Blue Dragon? Son de tu club de fans ¿no?-

-No-tengo-club-de-fans- No era la primera vez que el CEO recibía mención del tal club, y aunque conocía su existencia, hacía como si no hubiera tal pero por desgracia, Mokuba era un Kaiba y en los genes estaba que nada se le escapaba

-Claro que sí. El otro día vinieron a buscarte- se burló el menor -¿Ellas fueron las que golpearon a Ari?- su hermano asintió –Ya verán, me las pagarán-

-Mokuba... ya basta por favor... -

-¿Entonces sí te gusta Ari?- el niño sonrió inocente pero maliciosamente. Su hermano suspiró hondamente como única respuesta

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Mientras tanto, Ari daba vueltas en su cama tratando de conciliar el sueño, pero todavía sentía un ligero temblor al recordar lo sucedido y el dolor en su estómago no tenía ni un pelo de piedad.

“Él... él me defendió... ¿qué sentirá por mí? No Ari no pienses bobadas, él actuó según lo normal, como él dijo “hizo lo que cualquiera hubiera hecho” no debo tomarlo como algo personal...”pensó la pelirroja mirando al techo con las manos en la nuca “Sin embargo, sentí como si... me protegiera... de una manera diferente... según entendí, Seto no acostumbra relacionarse con la gente... entonces ¿porqué es tan amable conmigo?” Sintió una nueva punzada en el estómago “¡Diablos, cómo duele! Me pregunto... si él sabe lo que siento... no creo... no creo ser tan obvia ¿o sí? En principio no sé por qué me enamoré de él... ¿o sí lo sé? Todo es muy confuso... tal vez... fuera esa amabilidad con la que siempre me trató... me recibió en su casa... me ha ayudado en todo en general... ha sido muy tierno conmigo... y sus ojos... tal vez fue amor a primera vista... pero no me di cuenta...” divagaba entre esto y lo otro cuando se fijó en su mochila -¡KYA! ¡¡La tarea! ¡¡Tengo mucha tarea!- exclamó de pronto abalanzándose sobre la maleta y sacando unos libros de física, matemáticas entre otros “Es muchísimo...” pensó mirando las 10 páginas de repaso que tenía que resolver “Y la mitad es álgebra” se quejó pues esta no era precisamente su fuerte

La puerta se abrió de golpe -¿Te encuentras bien? Te oí gritar y... - comenzó a explicar un agitado Seto Kaiba

-Disculpa por haberte preocupado. Es que me acabo de acordar de toda la tarea que me dejaron- explicó ella sonriendo

-Ah... pero deberías descansar... -

-Pero tengo que hacer la tarea- lo cortó la chica

-Bien, si necesitas cualquier cosa o si no entiendes algo me avisas ¿vale?-

-De acuerdo, gracias- ya se iba cuando ella lo volvió a llamar –Eh... Seto... pensándolo bien... ¿me puedes ayudar con lo de álgebra? Es que... no entiendo mucho de eso- confesó apenada

-Con gusto ¿Qué es lo que no entiendes?-

-Eh... pues... en principio... traté de resolver el primer ejercicio pero... no me salió la igualdad...- la chica se sonrojó mientras le entregaba el cuaderno

Después de inspeccionar por menos de un minuto el cuaderno, el CEO llegó a una conclusión –Lo que pasa es que aquí... –le señaló un renglón –Te saltaste este –15x por eso no te sale- explicó él con calma

-Ah... gra-gracias, tienes razón qué despistada soy- se disculpó ella corrigiendo el error

-¿Qué te parece si hacemos la tarea juntos? Así si tienes alguna duda no habrá ningún problema y yo te puedo explicar lo que no entiendas- ofreció Seto calmadamente

-Sí me encantaría- los ojos de la chica brillaron con emoción

Pasados unos minutos se oyó un vozarrón proveniente de la entrada de la mansión:

-¡¡KAIBAAAAAAAAAAAAAAAA!-

CONTINUARÁ