
Capítol 1: Yami
Estamos en el antiguo Egipto, antes de que Yami llegara a faraón y era solo un príncipe de 14 años. El joven se hallaba recostado en su cama, pues hacía un rato que el sol se había ocultado en el horizonte. Entonces oyó que tocaban a la puerta.
-Adelante- gruñó medio dormido
-Alteza- dijo un hombrecito calvo entrando a la habitación
-¿Si?- preguntó este sin interés
-Hemos traído una esclava para usted-
“¿Otra? Seguro es otra gorda anciana estúpida” pensó
-Traiganla- ordenó, en un principio evitando mirar pues ya se había formado una imagen mental de la nueva esclava.
El príncipe oyó forcejeos en el corredor y avistó a una joven de cabello rojo encadenada, que luchaba para liberarse mientras un hombretón la arrastraba por el pasillo
“Esa debe ser la nueva esclava de Seto” pensó para sí
/ACLARACIÓN! EN ESTA HISTORIA, YAMI Y SETO SON HERMANOS MELLIZOS (1) Y SU PADRE ES EL FARAÓN MENES (2)/
Finalmente le ganó la curiosidad y volteó a ver a la nueva esclava
Otro hombretón entró jalando una soga a la que estaba atada una joven de entre 14 y 15 años, cabello corto hasta los hombros color azul marino, piel morena y un cuerpo maravillosamente delineado. Llevaba puesto un vestido, que, por lo visto, alguna vez había sido blanco pero ahora estaba gris y raído. Aún así, y aunque no podía ver sus ojos, pues los esclavos tenían prohibido alzar la vista ante un superior, le pareció sumamente hermosa. El hombre la arrojó al suelo
-Arrodíllate ante el príncipe- le espetó golpeándola con un látigo. La chica no emitió el más leve sonido, ya que les estaba prohibido mostrar cualquier sentimiento.
-Basta- ordenó Yami antes de que el hombre la golpeara de nuevo –Retírense- mandó señalando la puerta, pero sin molestarse en pararse.
En cuanto los dos hombres se hubieron marchado, el joven se incorporó. La esclava seguía arrodillada, con las manos atadas, y sin alzar la vista o emitir algún sonido. Él la contempló por un momento
-Levántate- le ordenó aunque de manera más amable. Ella obedeció al instante.
El príncipe fue hasta una mesa cercana y tomó un cuchillo para luego caminar hacia ella. La joven se sentía algo asustada, pero no dio ninguna muestra de ello. Para su sorpresa, él solo cortó las cuerdas que la ataban. Luego dejo el cuchillo de nuevo donde estaba y empezó a caminar alrededor de ella en círculos, como inspeccionándola. Después de unos minutos, el príncipe se detuvo.
-Alza la vista- le pidió
Ella se paralizó. Si osaba hacer eso, y sobre todo frente al futuro faraón, podría costarle la vida. Sin embargo, si le desobedecía, seguramente le tocaría el mismo castigo.
“¿Qué debo hacer?” pensó asustada “No entres en pánico. Piensa...¿Qué hago? Si no hago algo pronto es seguro que moriré”
-¿Sucede algo?- le preguntó él –Anda, dime algo- entonces recordó que los esclavos no podían dirigirle la palabra a sus amos. El príncipe cerró la puerta de la habitación y le echó el cerrojo. Luego volvió a pararse frente a ella –No te preocupes. No pasa nada. Confía en mí. No te haré daño-
La esclava vaciló por un momento, pero finalmente habló
-Mi señor...yo...n-no tengo permitido...no tengo derecho a alzar la vista frente a usted-
-Hummm...siendo así...- la tomó por el mentón, obligándola a alzar la vista. –Bien, quédate así. Ahora ¿te molesta si te hago unas preguntas?- le pidió, tratando de ocultar lo fascinado que había quedado al ver los ojos de la esclava, azules como el cielo y como el mar /N.A. no hagan caso de pronto pongo tontadas como esa/
“En verdad es hermosa”
-Escucho y obedezco mi señor- respondió ella sencillamente
-¿Cómo te llamas?-
-Kefren (3) mi señor-
-¿Kefren? Es lindo. ¿Te importa si te llamo por tu nombre?-
-No señor-
-¿Qué edad tienes?-
-Dentro de 6 lunas (meses) cumpliré 15 amaneceres (años) mi señor-
-¿En serio? O sea que tienes casi la misma edad que yo-
-Dime, Kefren ¿cómo llegaste aquí?
-Mis padres estaban muy endeudados y mi madre acababa de dar a luz, por lo que mi hermana y yo nos vendimos como esclavas para que no se llevaran a mis padres y que nuestra hermanita pudiera crecer bien mi señor-
-¿Hace cuánto fue eso?-
-7 años mi señor-
-O sea que eras apenas una niña. Debió ser muy difícil para ti- comentó apenado por la historia
-No puedo quejarme, porque mi familia está bien mi señor-
-Oye, dime Yami y...háblame de “tú” ¿de acuerdo?-
-P-pero señor...-
-Ah sí. Sólo cuando estemos solos. No quisiera que tuvieras problemas por mi culpa- como la chica no respondió se decidió a mantener la conversación
-Y en estos 7 años ¿dónde estuviste?- lo que de verdad quería preguntarle era algo así como “¿Cómo no te conocí antes?” o “¿Por qué una mujer tan linda como tú se encuentra en esta posición?” y tal vez “¿Te casas conmigo?” aunque lo último hubiera sido muy drástico, pero decidió disimularlo
-Yo... primero trabajé para un comerciante, es decir, trabajamos...y...nos hacía cargar mercancías pero...como éramos muy débiles nos vendió después de 2 años. Luego trabajamos para el dueño de un bar. Yo servía el vino y mi hermana era bailarina. Estuvimos ahí 5 años hasta que el bar quebró y nos tuvieron que vender. Luego nos trajeron aquí mi señor-
-Ya te pedí que no me llamaras así -
-D-digo Y-Ya...-la pobre se encontraba en una situación bastante desagradable, pues hacía años que no le dirigía la palabra a nadie que no fuera su hermana –Ya-Yami- tartamudeó
-Gracias. Ah! Siéntate por favor-
Ella obedeció casi al instante, tantos años de esclavitud le habían mejorado sus reflejos ante las órdenes de sus amos.
-¿Quieres algo de comer?- el príncipe agarró una manzana de una bandeja de frutas
-N-no es necesario que usted se moleste por mi-
-No es molestia. De hecho me ayudaría bastante, porque yo casi no me las como y no me gustaría que se echaran a perder- explicó tendiéndole la fruta
-G-gracias señor-
-¿Cuántas veces necesito decirte que me digas por mi nombre?-
-D-disculpe-
-No hay cuidado- sonrió
“¿Porqué¿Porqué es así conmigo?” pensaba ella mientras comía “ Hace tiempo que no comía más que sobras. Pero...¿Qué es lo que desea¿Qué espera de mi?” Todas estas preguntas cruzaban por su cabeza cuando la voz del príncipe la interrumpió
-Kefren¿me odias?-
-N-no señor ¿porqué tendría que hacerlo?-
-Porque, si lo piensas, soy yo quien te mantiene atada y te impide volver con tu familia-
-Pero, yo tomé la decisión de ser esclava para que ellos estuvieran bien y aunque he pasado por situaciones difíciles, no me arrepiento de haberlo hecho. Por lo tanto, no tengo razón para odiarlo-
-¿No extrañas a tu familia?- inquirió sorprendido, pues estaba seguro de que si le hubiera preguntado a cualquier otro esclavo le habría respondido un rotundo “por supuesto que lo odio”
-Claro que los extraño pero prefiero no estar con ellos y saber que están bien, a poder estar a su lado y provocarles un daño-
-De verdad te admiro-
-G-gracias señor-
-Dime...si tuvieras la oportunidad...¿regresarías a tu casa?-
-No sin mi hermana señor-
-Y...¿no te gustaría poder verlos...aunque fuera de lejos?-
-Si me gustaría señor pero...-
Yami se levantó de repente.
-Acompáñame por favor- pidió caminando hacia un armario, del cual sacó un par de capas negras –Ponte esto- añadió poniéndose la capa
La joven obedeció y lo siguió hasta el otro extremo de la habitación. Ahí, el futuro faraón empujó la pared, que se abrió revelando una escalera de caracol hecha de piedra.
-Ven- dijo entrando al pasaje llevando consigo una antorcha encendida
Kefren fue tras él. En cuanto hubo entrado, el príncipe cerró la entrada dejándolos iluminados tan solo por la luz de la antorcha.
Siguieron caminando hasta el final de la escalinata donde el pasaje se dividía en tres túneles. El joven observó detenidamente cada uno de los túneles y finalmente avanzó hacia el de en medio. Era un túnel bastante extenso con escrituras en las paredes. La esclava miraba sorprendida los muros, pues en ellos se relataban historias de batallas y guerras y del esplendor del antiguo imperio, también llamado el Bajo Egipto, antes de ser unificado.
-Al parecer, este túnel era un refugio para los nobles durante la guerra- explicó él con calma
Finalmente llegaron hasta una especie de tela que marcaba el final del túnel, y llegaba a una amplia tienda de campaña de tela gris que estaba totalmente vacía.
-D-disculpe por mi insolencia señor...pero...¿no es peligroso que haya una entrada al palacio sin vigilancia?-
-No te preocupes, cualquiera pensaría que detrás de esa tela solo hay piedra maciza pues el túnel pasa por debajo de una montaña. Además, nadie entra aquí- sonrió él sin la menor preocupación
Salieron de la tienda y caminaron hasta la plaza central. Una vez ahí, entraron a un restaurante que estaba casi vacío, a excepción de un grupo de jóvenes que conversaban animadamente
-Espérame aquí- le indicó él acercándose al grupo
-Qué hay- saludó alegremente
-No es por nada pero...¿te conozco?- replicó una chica de cabello castaño y corto hasta los hombros y ojos azules. Llevaba puesto un vestido color rosa pastel, con rojo vino alrededor del cuello y las muñecas
-Lo siento- el príncipe se quitó la capucha que le cubría el rostro
-Waaaaaaa! No me mates por favor!- imploró la chica
-No seas boba. Si quisiera ejecutar a alguien primero mandaría matar a mi hermano y luego ya me preocuparía por ustedes-
-Qué milagro. Hace siglos que no nos visitabas viejo- le reclamó un joven rubio de ojos castaños que vestía una túnica blanca aunque algo mugrienta
-Lo siento pero redoblaron la guardia en el palacio-
-Pero miren nada más. El representante de la mismísima cúspide de la pirámide social se rebaja a venir a un restaurante de campesinos. ¿A qué debemos el honor de su presencia “alteza”?- comentó burlón un pelinegro de ojos verdes que vestía una túnica roja
-Cállate. Si me ven aquí me matan. Necesito pedirles ayuda-
-Entonces dinos para qué somos buenos hermano-
-Estoy buscando una casa...-
-Pues mira, te sales de la plaza y ahí vas a encontrar una. Síguete derecho y ahí te juro que hay más de 20 casas- sonrió irónicamente un joven de cabello blanco y ojos castaños que vestía una túnica color marfil
-Ja, ja qué gracioso Ryou. Estoy buscando UNA casa en específico-
-Haberlo dicho antes-
-Si me hubieras dejado terminar, lo habría dicho antes-
-Bueno ¿y a quién buscas?- inquirió otra chica de cabello verdiazul y ojos color ámbar que llevaba un vestido amarillo mostaza con bordes en color azul oscuro
-Busco la casa de...-
Mientras tanto, Kefren se preguntaba qué estaba pasando
“Son asuntos del amo y por lo tanto no me importan. Son asuntos del amo y por lo tanto no me importan.” Se repetía a sí misma, pues no escuchaba nada y apenas veía con la capa que traía puesta
Después de unos minutos, Yami regresó con ella y le indicó que lo siguiera hasta el pueblo, que ya se encontraba en penumbra hasta una casa que estaba más alejada de las demás. Era de madera y el techo, de paja, tenía varios huecos. Por la ventana se veían tres figuras que conforme se fue acercando, se fueron haciendo más claras.
Eran un hombre, una mujer y una niña. Los tres estaban arrodillados frente a lo que asemejaba un altar, murmurando algunas oraciones. Los ojos de Kefren se empañaron en lágrimas cuando distinguió en ellos a sus padres y a la que debía ser su hermanita orando en un altar que llevaba su nombre y el de su hermana escritos.
-¿Si es aquí¿O me equivoqué? Es que tengo un pésimo sentido de orientación. Con decirte que hasta en el palacio me pierdo a veces-
-¿A-a qué se refiere señor?-
-¿Esta es tu casa?-
-S-s-sí- replicó ella con la voz entrecortada por las lágrimas
-¿Segura que no quieres estar con ellos?-
-Sí. Yo...seguiré esforzándome hasta que puedan pagar todas sus deudas. Así no seré una carga. Además no quiero dejar sola a mi hermana, señor-
-De acuerdo. Si cambias de opinión avísame ¿sí?-
-M-muchas gracias señor-
-¿Porqué me agradeces?-
-Gracias...por dejarme verlos. Ya me siento tranquila porque sé que se encuentran bien-
-Me da gusto...pero...no llores- sonrió enjugándole las lágrimas
-L-lo siento. Sé que no debería pero...me dio mucho gusto verlos-
-No te preocupes. Puedes decirme lo que sientes cuando quieras ¿si? Me gusta saber lo que te pone triste y lo que te pone contenta-
-S-sí-
-Ya es hora de irnos-
-Sí señor-
Regresaron al palacio cuando la luna iba a la mitad de su recorrido por el firmamento
-Es tarde. Debes estar cansada ¿no es así? Ven te mostraré tu habitación-
Él la guió hasta una habitación contigua que estaba conectada con la suya. La esclava no pudo ocultar su asombro ante la magnificencia del recinto.
Era una recámara enorme. La cama era bastante amplia, con cortinas rojas y cabecera de madera con diseños en oro. Las paredes estaban tapizadas con flores. Había un extenso balcón con vista al Nilo. Las cortinas eran blancas con bordados en plata. Había un armario de la más fina madera. El suelo estaba cubierto por una alfombra color vino. Si pensaba en la casa de sus padres, le parecía que toda completa era más pequeña que aquella habitación.
-¿Te gusta?-
-E-es muy grande- atinó a decir
-Je, qué bueno porque aquí vas a dormir-
-¿Eh?-
-Que aquí vas a dormir. Mi habitación está aquí al lado. Si necesitas algo dímelo ¿si? Buenas noches Kefren- el joven abandonó la habitación dejando a la esclava totalmente estupefacta
Sin saber muy bien qué hacer echó un vistazo más general a su nueva habitación. Se dio cuenta de que la única puerta era la que daba al cuarto de Yami. El sueño se fue apoderando de ella hasta que se echó en la cama y se quedó profundamente dormida...
CONTINUARÁ
Autora: HOLAAAAA! Termine el primer capitulo! Y lo primero son las aclaraciones
El asunto de los hermanos es por un “complejo” que tengo xq tengo muchos hermanos así que en TODOS mis fanfics van a ver al menos 2 personas que sean hermanos
Lia: Si no le creen chéquense el de SRYECM y van a ver q x ejemplo yo tengo como 12 hermanas
Autora: NO INTERRUMPAS! Ejem... continuemos
El faraón Menes efectivamente existió y fue el que unificó el Bajo y el Alto Egipto (aunque les aseguro que no tenía hijos que se llamaran así)
Kefrén o Kefren fue un faraón también, de hecho, a él está dedicada una de las tres grandes pirámides de Egipto, las otras dos son las de Keops y Micerinos o Mikerinos. En este fanfic lo uso como si fuera de mujer pero NO es cierto. Sólo que cuando lo leí me sonó a nombre de mujer (hace como 3 años)
Bueno ya estuvieron las aclaraciones necesarias ahora les dejo claro que se aceptan quejas, comentarios, sugerencias, tomatazos, dudas etc.
Eso es todo x ahora
SAYONARA
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