Capítol 2: Nefertari

Mientras todo lo anterior sucedía, la esclava pelirroja que Yami había visto en el pasillo fue guiada a una habitación contigua

-Amo Seto- llamó el hombre calvo. Pasaron unos minutos y no obtuvo respuesta. Mientras, la esclava seguía forcejeando

-¡Quieta esclava!- vociferó el hombretón dándole un latigazo

-Amo Seto ¿está usted ahí?-

-Adelante- se oyó una voz adormilada desde el interior –Más te vale que sea importante, estaba durmiendo- refunfuñó un joven de cabello castaño y corto que vestía una túnica color azul marino igual que sus ojos

-Señor, por órdenes de su padre, que viva eternamente, hemos traído una esclava para usted-

-Está bien, pero que sea rápido-

El hombretón jaló a la esclava hacia el interior. Tenía cabello rojo hasta la mitad de la espalda, sus ojos eran azul cielo. Tenía la piel clara y llevaba puesto un vestido gris y raído

-¡Tú! ¡Entre todos los seres putrefactos del mundo, tenías que ser TÚ! ¡No tienes derecho! ¡Me das asco maldito infeliz! ¡Los dioses te castigarán, lo juro!- vociferó la pelirroja temblando de cólera

-¡Silencio!- el hombretón la golpeó con el látigo –Más te vale que te calles o morirás en la hoguera-

-¡Basta!- ordenó el príncipe

-P-pero amo... ¡esta esclava le faltó al respeto y debe ser castigada!-

-Creo que no necesito recordarte quién da las órdenes aquí- amenazó

-S-si... lo siento señor-

-Fuera-

-A sus órdenes, señor- los dos hombres salieron y cerraron la puerta

-Vaya, vaya, el mundo está lleno de coincidencias ¿no crees?- sonrió mirando a la esclava

-¡¿Cómo te atreves a traerme aquí! Me das asco, asco, asco ¡TE ODIO!-

-Sí que has cambiado Nefer. Hace un par de semanas no te habrías atrevido a dirigirme la palabra- comentó desatándola

-¡Me llamo Nefertari! ¡Y si he cambiado es por culpa tuya!-

-¿Mía?-

-¡De nadie más que tuya! ¡Asqueroso pervertido, hijo de puta/dicho y bien advertido estaba lo de las malas palabras/-

-Ahhh... qué lindo hablas de mí-

-MUERETE-

-Algún día pasará, no lo niego. Pero dime, ¿en verdad es conmigo con quien estás molesta?-

-¡¿Con quién más!-

-Nefer, baja la voz. Te vas a meter en problemas-

-¡No me importa! ¡Prefiero morirme antes que trabajar para ti!-

-Lo siento mucho pero no estoy de acuerdo-

-¡¿Crees que eso me interesa!-

-No-

-¡Entonces mátame ya!-

-Lamento decepcionarte, pero no te tengo en mi lista de “gente que quiero mandar a la hoguera”. Además, quiero saber qué fue de ti en estos días-

-¡¿Qué te importa!-

-Mucho, la verdad, hay muchas cosas que quiero preguntarte-

-¡Por favor, ya déjame tranquila!- sollozó furiosa

-Nefer... no llores, me haces sentir culpable- pidió arrodillándose junto a ella

-¡Es que es tu culpa!-

-¿Porqué me odias?-

-¡¿Cómo que porqué! ¡¿Todavía te atreves a preguntarme!-

-Sí, y quiero respuestas-

“¿Cómo puede estar tan calmado? Después de lo que pasó... ¿porqué se toma todo a la ligera?... No debería sorprenderme. A él no le importan mis sentimientos”

-¿Entonces...? ¿Te quedaste muda?- el joven la tomó por el mentón, a lo que ella respondió con una bofetada

-¡NO ME TOQUES!-

-Ahhh... qué lindo dolor- el príncipe se frotó con la mano en el lugar donde había recibido el golpe

-¡Estás enfermo!-

-Tal vez. Aún así, pegas muy bonito /sí que está enfermo/. Y... no me has respondido-

-Te odio por lo que me hiciste. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Jugaste conmigo, me usaste para satisfacer tus asquerosos deseos, me robaste mi virtud y luego te fuiste sin decir nada/qué jaladas/-

-Y lo volvería a hacer-

-¡¿QUÉ!-

-No a usarte o jugar contigo como dices, porque nunca lo hice. Pero si tuviera esa opción... esa posibilidad... sin dudarlo te haría mía otra vez /o.o pervertido/-

-¿Con qué objetivo?-

-¿Sabes? En ése momento no estaba muy seguro, pero ahora me di cuenta de algo. Te quiero... conmigo... para siempre-

-¿Q-qué?-

-Lo que oíste-

-P-p-pero...-

-Entiendo que la idea no te parezca muy llamativa pero ¿sabes? Quiero que estés contenta... conmigo-

-S-se-seto...-

-Por lo visto no me entiendes ¿verdad? Esa noche... te vi tan linda y... frágil. Tan asustada. Me dio una gran tristeza ver ese miedo en tus ojos... Si me fui sin decir nada, fue porque no quería que nos metiéramos en problemas. Yo tenía que volver a palacio y tú a tu casa ¿o me equivoco?-

Ella negó con la cabeza

-Cuando fui la noche siguiente me dijeron que habían quebrado. Me sentí mal porque no pude explicarte bien las cosas. Y luego... me resigné y pasaron muchas cosas en estas 2 semanas hasta que te trajeron. Entonces vi que en realidad te hice mucho daño porque ya no me temías, me odiabas. Me siento muy culpable, créeme. Me doy cuenta de que el daño que te hice te dio fuerza, valor y coraje. Aún así, me sigues pareciendo muy linda. Y por eso me decidí a que... te quiero conmigo-

-¡Eso es mentira!-

-Claro que no-

-¡¿Esperas que te crea!-

-No, pero con el tiempo lo harás- sonrió tranquilamente

-¿C-c-con el tiempo?-

-Sí-

-¡¿Qué esperas de mí!-

-Que me quieras. Sólo eso-

-¿Sólo eso? ¿Crees que es fácil después de lo que pasó?-

-Sé que no, pero el tiempo hace milagros-

-Por favor... déjame en paz... - sollozó, presa de la desesperación

Él la miró con tristeza y se dirigió a una pared. Tomó una espada dorada con el dibujo del Ojo de Horus y la clavó en una grieta en la pared. La pared se movió lentamente dejando ver una escalinata iluminada con antorchas

-Acércate- le pidió

-¿Q-qué...?-

-Esta escalera lleva a la orilla del Gran Verde (1). Desde ahí supongo que sabrás volver a tu casa.-

-¿A qué te...?-

-¿No puedes confiar en mí ni siquiera para eso?-

-N-no es eso... sólo que...-

-Anda. Puedes irte. No le diré a nadie. Lo prometo-

-P-pero...- en realidad ella si quería estar con él pero no se atrevía a decirlo. Sin embargo, en el fondo seguía furiosa –No puedo...-

-¿Eh?-

-No puedo irme...-

-¿Porqué?-

-Porque... mi hermana está aquí... además... le causaría problemas a mi familia... no quiero eso-

-Si así lo quieres... pero si cambias de opinión, avísame ¿sí?- él sonrió tranquilamente y se acostó en su cama- Y... ¿dónde te piensas dormir?-

-¿Qué dices?-

-¿O te vas a quedar ahí parada toda la noche?-

-Se supone que debo hacerlo-

-Sí que eres especial... Hace cinco minutos te importaba un cacahuate lo debías o no debías hacer-

-Sí pero... si yo me meto en problemas... también mi hermana los tendría... no quiero... que ella salga lastimada por culpa mía-

-Eres realmente... admirable. Y... ya que hablas de tu hermana ¿le contaste lo que pasó?-

-Órdenes son órdenes-

-Hummm... más que una orden fue un favor pero... si lo quieres ver así... buenas noches Nefer- apagó las velas que alumbraban la habitación sin decir nada más

“Es tan terca que seguro si le pido que se duerma, aunque sea en el sillón, se va a quedar ahí parada” pensó para sí. Ya se estaba durmiendo cuando escuchó la voz de Nefertari

La pelirroja se sentó en el suelo, recargada en la pared.

‘¿Porqué finges? ¿Porqué no le dices la verdad? Que te quieres quedar con él’ escuchó esa insoportable vocecita en su mente

-Porque yo... no quiero que piense que soy... débil- susurró para sus adentros

-¿Porqué tendría que hacerlo?- preguntó él aunque por lo visto, a ella le dio la impresión de que era de nuevo esa vocecita

-Si cedo... si le digo la verdad... después de lo que hizo... pensaría que puede usarme cuando quiera... sin recibir ninguna queja o resistencia... no quiero... que piense que soy su juguete... además... a él qué le va a importar... cómo me siento-

-Nefer... tres cosas: La primera, sin importar nada, no pienso que seas débil. La segunda, jamás pensé ni pensaré en ti como un juguete. La tercera, sí me importa cómo te sientes. Me importa mucho- sonrió levantándose y caminando hacia ella

La chica se sobresaltó al percatarse de su presencia –S-se-seto... ¿estabas escuchando?-

-Al parecer sí-

-Yo...-

-No necesitas explicar nada ¿de acuerdo?-

En medio de la oscuridad, la chica no podía ver nada, sin embargo, si pudo sentir el momento en que el príncipe la besó...

CONTINUARÁ

Anotaciones:

(1) El Gran Verde es como conocían al Nilo en ése entonces (creo, no prometo nada)

Espero que les está gustando y como siempre... se aceptan dudas, quejas, sugerencias, comentarios, felicitaciones, tomatazos, etc.

SAYONARA!