
Capítol
6
En la habitación de Seto, Nefertari observaba el pueblo desde el balcón con melancolía. La puerta de la habitación se abrió de golpe y entraron dos hombres cargando algo. La esclava se asomó disimuladamente y casi se desmaya cuando vio a la persona que llevaban cargando.
-¡Seto!-
El joven fue dejado en su cama. A la habitación entró el médico seguido por el faraón, la reina y Yami. El doctor se sentó al lado de la cama, desvistió a Seto de la cintura para arriba /N.A. ARRIBA osease no anden d malpensa2 (nota especialmente dirigida a mi Nee-chan y a to2 los malpensa2 del mundo)/ y le inspeccionó la herida.
-¿Cómo está?- preguntó la reina preocupada
-Bastante mal. El arma con que lo hirieron estaba envenenada. No sé curarlo-
Nefertari, que se había escondido en un rincón, escuchó la declaración del médico aterrada
-¡¿Cómo que no puede curarlo! ¡¿Quiere decir que mi hijo morirá!- el faraón estaba preso de la desesperación
-Lo lamento majestades, haré todo lo que esté a mi alcance pero... no quiero darles falsas esperanzas-
-¡¡¡Si no cura a mi hijo lo mandaré a la hoguera!-
-Padre, tranquilízate. Nada lograrás gritando. Mejor dejemos trabajar al médico. Lo único que podemos hacer es esperar que los dioses nos envíen un milagro- lo calmó Yami abandonando la habitación. Caminó hasta su propia recámara, donde encontró a Kefren sentada en una esquina. La chica se levantó al verlo llegar.
-Volvió más pronto de lo esperado alteza.-comentó haciendo una reverencia- ¿Sucedió algo? Se ve muy angustiado-
-Cuando íbamos de camino nos emboscaron unos beduinos. Hirieron a Seto y parece que está muy grave. El muy tarado se está muriendo y no puedo ayudarlo. Me da coraje-
-¿Hay algo que pueda hacer por usted?-
El príncipe guardó silencio un momento. –Sí hay algo. ¿Sabes dónde vive Meritites?-
-Sí señor-
Él se levantó y empujó la pared que daba a la escalera de caracol /N.A. Soy fan de los pasadizos secretos/ -Te pido por favor que vayas a buscarla. Sé que no hay mejor curandero en todo Egipto-
-Enseguida- la esclava bajó las escaleras apresuradamente y salió por debajo de la montaña /N.A. En Egipto no hay montañas OK/ corrió hacia el pueblo hasta una casa que tenía en la puerta un bastón alado con dos serpientes enroscadas en él pintado en la puerta, era el símbolo de la medicina. Tocó la puerta y le abrió un anciano de piel morena y ojos negros y pequeños. Su larga cabellera y barba blanca llegaban hasta sus rodillas.
-¿Qué desea jovencita?-
-¿Se...se encuentra...Meritites?- jadeó agotada
-Por supuesto. ¡Pequeña! ¡Te buscan en la puerta!-
Casi al instante, la chica de cabello verdiazul salió a su encuentro
-¿Qué tienes Kefren?-
-¡Tienes que venir conmigo! ¡Es una emergencia!-
Mientras corrían en dirección al palacio, Kefren le explicó la situación. En menos de 15 minutos habían llegado a la habitación de Yami, quien pegó un brinco de sorpresa ante su repentina llegada
-¡Merit! Qué bueno que viniste-
-¿Dónde está el moribundo?- preguntó ella con calma
-Por aquí- el príncipe la guió hasta la habitación de su hermano. En ese momento, el médico hacía todo lo posible para no morirse de los nervios; el faraón caminaba de un lado a otro con desesperación, eventualmente mirando amenazadoramente al médico; la reina lloraba sin consuelo, mientras el pequeño Shasta trataba de calmarla; y todos ellos estaban alrededor de la cama.
-Muy bien, remedo de doctor, majestades- entró Meritites haciendo una reverencia- les pido cordialmente que me den permiso porque están sofocando al pobre-
Todos los presentes pegaron un brinco de sorpresa
-¿Quién...?- saltó el faraón
-Tranquilo padre, es de confianza. Tal ve ella pueda curar a Seto- explicó Yami haciendo también una reverencia
-¡¿Cómo me pides que esté tranquilo si una completa extraña entra en el palacio, dios sabe cómo, y me dices que va a curar a mi hijo!-
-Majestad, con todo respeto, necesito un poco de silencio- pidió la curandera cortésmente.(Después de haber empujado al médico real a un lado) La chica le puso una mano en la frente al príncipe –Está ardiendo en fiebre- Con mucho cuidado tomó una muestra de sangre de la herida y la metió en un frasco. Olió la sustancia –Es veneno de alguna serpiente, todavía no sé de cuál-
-¿Cómo estás tan segura?- preguntó Yami
-Porque a eso huele. No me pidas que te lo explique porque es algo complicado- le reprochó ella –Ahora la prueba de fuego, de qué serpiente viene- sacó unos frascos, cada uno con diferentes líquidos de colores. En cada frasco fue poniendo una gota de la sangre contaminada, pero al parecer ninguno mostraba el más leve cambio. Finalmente, puso la sangre en un líquido azul turquesa, el líquido se puso rojo, luego cambió a negro y se evaporó. -¡Ja! ¡Ningún veneno me gana!- exclamó triunfal
-¿Puedes curarlo?-
-¿Qué parte de “Ningún veneno me gana” no captas? Te puedo decir que ese asalto no fue mera coincidencia, fue perfectamente planeado y calculado. Una persona, por retorcida que esté su mente, no va por la vida cargando uno de estos-
-¿Porqué lo dices?-
-Cobra real. ¿Crees que alguien se arriesgaría a algo así para asaltar a cualquier caminante? Es muy peligroso, no solo obtener el veneno, sino cargar el arma. Puedes herirte tú mismo y si no se tienen los medicamentos necesarios... no hay oportunidad de sobrevivir. Por suerte mi abuelo es el mejor médico del país y me enseñó cómo tratar estos casos- explicó la chica hurgando en su maletín. Sacó unas hierbas y más frascos con líquidos raros. Mezcló varias cosas en una cuenca de madera y quedó un líquido color musgo. Se lo dio a beber al príncipe. Luego sacó un frasco con una pomada color hueso y la untó en la herida con cuidado. –Despertará en aproximadamente... 5...4...3...2...1-
En ese momento, el príncipe lentamente abrió los ojos
-¿Qué me... pasó?- preguntó algo confundido
-¡¡¡¡Está vivo!- exclamó la reina abrazándolo
-Ah...madre...no...respiro...duele...auch!-
-Diculpa. Me da una gran alegría que te encuentres bien-
-Bueno... ya terminé mi trabajo así que con su permiso majestades... prefiero volver a mi casa- anunció Meritites haciendo una reverencia /N.A. No sabe hacr otra cosa/
-Ejem, ejem... le agradezco...por haber salvado la vida de mi hijo- admitió el faraón
-Para mí fue un placer majestad-
-Por eso, quisiera ofrecerte que te quedaras en el palacio como médico de la familia-
-Agradezco su oferta y realmente sería todo un honor para mí pero... me gusta mi vida en el pueblo, no necesito gran cosa para estar bien-
-En ese caso... cualquier cosa que necesite no dude en acudir a nosotros. Estamos endeuda con usted-
-De acuerdo-
-Yami, por favor acompáñala a la puerta-
-Claro-
Yami la guió a través del enorme palacio hasta las puertas franqueadas por dos guardias a cada lado.
-Gracias por lo que hiciste-
-No fue nada. Para eso están los amigos ¿verdad?-
-¿Segura que no te quieres quedar?-
-¡Para nada! Este lugar es demasiado grande. Me cansé solo de allá hasta la puerta. Ni loca me quedó aquí-
-Bien. Sabes que lo que necesites me lo dices ¿OK?-
-Sep-
-Trataré de escaparme la próxima semana-
-Nos veremos entonces-
-Adiós-
El príncipe volvió a su habitación
-¿Salió todo bien señor?- preguntó Kefren
-No-
-¿Porqué?-
-Me volviste a decir “señor”-
-Disculpe...Yami-
-Gracias. ¡Ah ¡ Casi se me olvida. Vuelvo en seguida- salió apresuradamente hacias la habitación de su hermano. Lo encontró solo y medio dormido.
-Estoy inválido ¿qué no ves?- bromeó Seto
-Ya lo vi. Sólo quería decirte que sólo yo tengo derecho a matarte ¿Vale?-
-Entonces haré estas cosas más seguido para que estés al borde del infarto otra vez y no darte el gusto-
-Ya en serio. Escúchame bien grandísimo tonto. Eres mi único hermano ...-
-¿Y Shasta?-
-Es demasiado serio. El caso es que... bajo ninguna circunstancia se te ocurra morirte antes que yo-
-Claro. El dúo dinámico. Siempre juntos, hermano tonto-
-Hasta la tumba grandísimo estúpido- /Me encanta lo bn q se llevan como mi Nee-chan y yo/
-Sí- sonrieron los dos a coro /N.A. qmo Shigure y Ayame de Fruits basket/
-Descansa- se despidió Yami y salió del cuarto
Desde la penumbra, Nefertari se acercó a la cama.
-¿Nefer? Pensé que te habías fugado-
-No lo haría- la chica lo abrazó por impulso
-¿Te preocupaste por mí?-
La chica guardó silencio
-¿Eso significa que sí?-
-Seto... si entendieras...-
-Entonces explícame-
-Es que... me da tanto coraje verte...pero no soportaría... que te lastimaran...-
-¿Osea que ya empiezas a quererme?-
-Yo no dije eso-
-Pero al menos... ya logré algo ¿verdad? Porque... te preocupaste por mí...-
-/-/N.A. eso significa sonrojo/
-Poco a poco Nefer...- a pesar de todo lo que había pasado, el príncipe pensó que estar al borde de la muerte había valido la pena. La besó olvidándose de lo demás.
La joven se puso todavía más roja pero no de coraje. Sintió un ligero calor recorrerle todo el cuerpo y una sensación que no había experimentado hacía mucho tiempo.
“¿Acaso esto es...estar...feliz?”...
CONTINUARÁ
Autora: La
neta, la neta me parece q m qdó del nabo pero... Merit me cae bn
chido xq ta bn lok (qmo mi-chan) Ojala q les siga gustando!
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