
Capítulo 8
Después de que su hermano saliera de la habitación, Seto se
quedó pensando en lo que habían hablado. Por primera vez en
la vida realmente deseaba algo y estaba dispuesto a todo con tal de conseguirlo.
-Nefer, ¿escuchaste lo que hablé con mi hermano?- preguntó mirando hacia el rincón
-Sí- contestó ella acercándose
-¿Y qué opinas?-
-¿Sobre qué?-
-Si realmente nos fugáramos, ¿vendrías conmigo?-
-No lo sé-
-¿Cómo que no lo sabes?-
-Seto... sabes que dentro de mí aún guardo un enorme rencor hacia ti pero... últimamente me pasa algo raro y... me siento más a gusto estando contigo-
-Significa que estoy logrando algo ¿verdad?-
-...-
-En fin, como no hay ni la más mínima posibilidad de fugarnos la pregunta sería... ¿aceptarías casarte conmigo?-
Ella se paralizó. Definitivamente no esperaba esa pregunta aunque Seto ya le había hecho una insinuación hacía cierto tiempo. No supo qué contestar. Se sentía enormemente confundida. Sin pensar lo que hacía, salió corriendo del cuarto.
-Quiero pensar que... eso fue un “tal vez”- murmuró Seto para sí
Nefertari entró al cuarto de al lado, donde sólo estaba Kefren ocupada en asear la habitación. Ésta se sorprendió de ver a su hermana pues en las pocas semanas que llevaban en palacio, no se habían cruzado ni una sola vez.
-¿Hermanita? ¿Qué pasó?-
La pelirroja abrazó a su hermana y se soltó a llorar
-¿Qué tienes?-
Ella le contó todo lo sucedido omitiendo ciertos detalles /ya se imaginan cuáles vdd/
-Entiendo... lo importante aquí es ¿TÚ qué es lo que sientes?-
-Sí lo quiero pero... me da miedo... que no sea el adecuado... Me da miedo salir lastimada... ¡Ay hermana! Ojalá nunca te pase esto-
Kefren guardó silencio un minuto.
-Nefer, si eso es lo que sientes dilo. Si no es el adecuado lo sentirás aquí- le puso un dedo en el corazón –Tal vez la Dorada piensa que eso que estás sintiendo te traerá un bien. De otro modo no te sentirías así ¿no crees?-
-Pero... ¿y si no es así?-
-Entonces te servirá... para que cuando conozcas al indicado no dudes de que se trata de amor-
-¿Tú crees?-
-Estoy segura. Tienes que ser fuerte Nefer-
-Gracias- sonrió enjugándose las lágrimas
Cuando regresó a la habitación de Seto la encontró vacía. Su mirada se desvió hacia un rincón, donde estaba colgada una espada dorada. La pared tenía una pequeña grieta que quedaba justo debajo de la punta de la espada. Nefer recordó el día en que llegó a palacio.
FLASHBACK
-Por favor... déjame en paz... – sollozó Nefertari, presa de la desesperación
Seto la miró con tristeza y se dirigió a una pared. Tomó una espada dorada con el dibujo del Ojo de Horus y la clavó en una grieta en la pared. La pared se movió lentamente dejando ver una escalinata iluminada con antorchas
-Acércate- le pidió
-¿Q-qué...?-
-Esta escalera lleva a la orilla del Gran Verde...
FIN DEL FLASHBACK
“Me pregunto si...” tomó la espada y la clavó en la grieta. La pared se abrió mostrando la vieja escalera. Después de cerciorarse de que la pared también podía abrirse desde la escalera, devolvió la espada a su lugar y cerró la puerta sin notar que se le había caído una muñeca de paja, o que la pared quedó ligeramente entreabierta. Descendió por la larga escalinata de piedra hasta llegar a la boca de un túnel. En las paredes del mismo habían varias cosas escritas que no pudo leer, pues no conocía el arte de los escribas. Después de mucho caminar vio luz de sol al final del túnel y salió al mundo exterior. Tal y como Seto había dicho, se encontraba a las orillas del Nilo. Se sentó entre los juncos y, Miró a su alrededor para verificar que no hubiera nadie ni cocodrilos por los alrededores. Sumergió los pies en el agua y se lavó la cara, brazos y piernas.
“Esto es muy refrescante” pensó pues hacía tiempo que no se mojaba en el río.
En el palacio, Seto había comenzado a preocuparse por ella y se puso a buscarla por todos lados. Como último recurso, acudió a la habitación de su hermano, donde sólo encontró a Kefren que descansaba sentada juntó a la ventana. La esclava se sorprendió al verlo entrar pues era la primera vez que se cruzaban. Cuando finalmente reaccionó, se levantó e hizo una reverencia .
-¿Eres la hermana de Nefertari?- se limitó a preguntar él
-Sí señor-
-¿La has visto?-
-Más de 4 horas han pasado desde que ella salió de aquí señor-
-Gracias- el joven salió de la habitación “Tal vez esté en mi cuarto” pensó para calmarse
Entró a su propia recámara pero tampoco la encontró ahí. Quiso la casualidad que su mirada se fijara en la pared que daba a la escalera. Notó que la espada estaba un poco chueca así que se acercó a enderezarla /qmo l típico mayordomo q acomoda los cuadros d una mansión/ Ahí vio que la pared estaba entreabierta, lo que le pareció extraño así que terminó de abrirla y se encontró con la muñeca de paja que Nefer había tirado por accidente. Recordó haberla visto dormir junto a Nefertari y sintió un tremendo dolor en el pecho.
“Así que... finalmente decidiste escapar... Nefer” pensó recogiendo la muñeca. Cerró la pared y guardó la muñeca en un cajón. “Al menos... esta vez tendré algo para recordarte” añadió con tristeza
Nefertari volvió casi al atardecer y volvió a encontrar la habitación vacía. Después de aclarar su mente se sentía mucho mejor y lista para darle una respuesta a Seto. Decidió esperar a que volviera y se sentó en el rincón de siempre. Al cabo de un rato lo vio entrar con una botella de vino una copa, se veía realmente triste y ella se preguntó qué le habría pasado. Él no se percató de su presencia y se sentó en la cama. Se sirvió el vino en la copa /ps ni modo qn sus pantuflas d conejo XD ya m traume cn esa frase/
-Brindo por... por Nefer... por que encuentre la felicidad... y brindo por mí... por que me ponga tan ebrio que mañana no sepa quién soy ¡Salud!- /y dicn q yo soy la lok/ y se bebió toda la copa de un trago.
-¡Seto!- Nefer se puso en pie de un salto y se sentó junto a él
-¿Nefer? Pensé... que habías huido- se sorprendió él
-No lo haría. Solo necesitaba... pensar algunas cosas... eso es todo-
-¿Y qué decidiste?-
-¿Sobre qué?-
-Sobre lo que te dije hace rato ¿Aceptarías?-
-... S... S... S-s-sí...- contestó ella poniéndose toda roja y agachando la cara
-¿De verdad?- sonrió él acariciándole el cabello
-Ajá-
-¿Por qué?- preguntó con una sonrisa maliciosa y tierna a la vez /o.o eso c pued/
Ella lo miró y se puso aún más roja –No me hagas decirlo-
-Tengo derecho a saber-
-¡Ya lo sabes! Sólo quieres humillarme-
-No. Es que jamás me lo has dicho-
-Entonces lo sabes-
-Pero quiero escucharlo de TI-
-¿Por qué me haces esto?-
-Porque yo ya te lo dije muchas veces. ¿Qué te cuesta decírmelo UNA vez?-
-T-t-t-t-t-te... te... t-te... te a... te a-amo- tartamudeó ella con la cara toda roja
-No entendí nada-
-Te amo-
-No escuché-
-¡Seto!-
-Estoy jugando Nefer. Sabes que también te amo. Pero no sabes una cosa-
-¿Qué?-
-Que me acabas de hacer el hombre más feliz del planeta- sonrió él y la besó
CONTINUARÁ
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