Introducció
Empezamos nuestra historia en Inglaterra, en la mansión del mago Clow
unos días antes de su muerte. Es de noche y hay luna llena.
-¿En verdad es necesario? ¿No podría al menos despedirme de él?- preguntó con tristeza una mujer de cabello negro y largo, piel blanca, y ojos plateados con un toque de azul celeste. Vestía una larga túnica blanca con bordados en color plateado. Iba descalza
-Sabes lo que pasaría si se entera- le respondió el mago Clow algo afligido
-Lo sé. Sólo... me duele no poder ni siquiera decirle adiós-
-Es hora de que te vayas. Pronto saldrá el sol- le indicó
-Sí. Muchas gracias por todo Clow-
-¿Cómo que te vas?- interrumpió una voz
-¡Cerberus! ¿Q-qué haces despierto?-
-Es que hacen mucho ruido-
-Disculpa. Yo... -
-A Yue no le va a hacer ninguna gracia que te vayas así-
-Lo sé pero... es necesario. No pidas explicaciones pero... si Yue te pregunta... debes decirle que estoy muerta-
-¡¿Qué! ¿C-cómo que...?-
-No te preocupes Cerberus, no le pasará nada, pero si Yue sabe que ella tan sólo se fue la buscará y es necesario que se quede aquí- explicó Clow
-Entiendo-
-Promete que no le dirás nada- pidió la mujer con lágrimas en los ojos
-Lo prometo-
-No te preocupes nos volveremos a ver. Adiós Cerberus, cuídate y... te encargo a Yue- se despidió ella abrazando al guardián. Acto seguido, le apareció un par de alas en la espalda y levantó el vuelo.
A la mañana
siguiente
-¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!- Yue estaba
rojo de cólera gritando como un demente
-Lamento tener que decirte esto pero ella... murió- Clow lo miraba con tristeza
-¡¿QUÉ ESTÁS DICIENDO! ¡¿CÓMO QUE MURIÓ! ¡¿PORQUÉ!-
-Le hice un encargo y tuvo que salir anoche... y... perdió la vida-
Yue palideció –P-pe-pero ¿c-cómo la mandaste...? de noche... ni siquiera se despidió... ¿Porqué no me mandaste a mí?-
-Porque era una misión que sólo ella podía realizar-
-Pero... tú... ¿no pudiste predecir lo que sucedería?-
Clow guardó silencio
-¡¿Q-q-qué! ¡¿L-lo sabías! ¡¿Sabías que moriría! ¡¿Y aún así la enviaste!-
-Lo siento mucho Yue. Sé que ella... significaba mucho para ti. Entiendo lo que estás pasando-
-No es cierto... -murmuró el guardián temblando de rabia –No tienes idea... ella era... lo más importante... no sabes lo que estoy pasando... ¡Jamás te perdonaré por haberla enviado a la muerte!- el ángel cayó al suelo de rodillas, temblando de rabia y de dolor, dejando que se le escaparan las lágrimas
-Yue... sé que lo que hice no tiene nombre ni perdón pero... espero que algún día entiendas porqué hice lo que hice-
-Te odio... te odio... ¡TE ODIO!- Yue jamás había estado tan furioso
Se levantó de golpe y se encerró en su cuarto azotando la puerta.
La habitación estaba totalmente a oscuras. El juez se sentó en el suelo abrazando sus rodillas y se soltó a llorar.
En los jardines
de la mansión
-¿Seguro que es mejor no decirle la verdad?- preguntó Cerberus
saliendo al jardín
-Sí... -
-Pero... se ve tan triste... nunca lo había visto así... derrotado... deshecho... destrozado... Nunca te había dicho que te odia-
-Es normal... no lo culpo... si alguien me separara de la persona que más quiero... también odiaría al culpable-
Cerberus lanzó un suspiro
-No te preocupes... se volverán a ver-
-Y cuando eso pase ¿qué le vas a decir a Yue?-
-Les voy a decir a los tres toda la verdad-
-¿C-cómo que a los 3?-
-Hay cosas que ninguno de ustedes sabe. Pero llegará el momento en el que se enterarán de todo-
De pronto todo se puso oscuro para Clow y apareció la figura de la mujer alejándose...
-Me hubiera gustado decirle adiós- su voz era como un eco distante
Luego ella desapareció y pudo ver la figura de Yue
-¡TE ODIO!... ¡TE ODIO!... ¡TE ODIO!... - su voz sonaba cada vez más lejana
Todo se volvió un torbellino negro hasta que finalmente todo se oscureció...
CONTINUARÁ